Ayer en Urbieta se vivió una de esas mañanas que quedan grabadas en la memoria.
El Gernika Rugby logró una victoria épica en un partido igualadísimo, decidido en la última jugada gracias a un ensayo de Eneko Gorostiza que hizo estallar a la grada.

Desde el inicio, el encuentro fue una batalla intensa, con dos equipos que no dieron un solo balón por perdido. Cada metro se peleaba como si fuera el último, y el marcador reflejaba perfectamente lo que sucedía en el campo: máxima igualdad, tensión y nervios hasta el final.


Foto de: PhotoPerez
El ambiente en Urbieta estuvo a la altura de las grandes citas. La afición respondió como siempre, empujando sin descanso y convirtiendo el campo en una auténtica caldera. Ese aliento constante fue clave para que los basurdes no bajaran los brazos en ningún momento.

Cuando todo parecía abocado a un desenlace ajustado o incluso a escaparse, llegó la última jugada. Con el tiempo prácticamente cumplido, el equipo tiró de orgullo, encadenó varias fases y, en un último esfuerzo colectivo, apareció Eneko Gorostiza para posar el balón y desatar la locura. Un ensayo que vale una victoria… y mucho más.

Al final, triunfo trabajado, sufrido y merecido de Gernika Rugby en un partido disputadísimo, de los que hacen afición.

Gracias a todos los que acudisteis ayer a Urbieta a animar a los basurdes. Porque cuando equipo y grada van de la mano, pasan cosas como esta.