El pasado sábado, el campo de rugby del Paraninfo, en Madrid, fue escenario de un encuentro vibrante correspondiente a la jornada 12 de la Liga Élite. El Gernika logró una valiosa victoria lejos de casa pese a las numerosas bajas con las que afrontaba el choque, en un partido que se mantuvo competido de principio a fin.
Sobre el papel se medían el tercer clasificado frente al colista, pero la Liga Élite volvió a demostrar que la igualdad es máxima y que cualquier equipo puede dar la sorpresa. Y así fue: el conjunto gernikarra tuvo que emplearse a fondo para imponer su juego ante un rival que no bajó los brazos en ningún momento.
Desde el pitido inicial, el encuentro se jugó a un ritmo alto, con fases de dominio alterno y mucha intensidad en las fases estáticas. Gernika supo sobreponerse a las ausencias y mostró carácter y solidez en los momentos clave, gestionando bien sus oportunidades para terminar llevándose un triunfo trabajado y de gran mérito.
Más allá de la clasificación, el partido confirmó la competitividad de la categoría, donde no hay rivales fáciles y cada jornada exige el máximo.
La próxima semana llegará una auténtica final en Urbieta. El conjunto gernikarra recibirá a un rival directo en un duelo decisivo entre el segundo y el tercer clasificado, ambos empatados a puntos, con mucho en juego en la parte alta de la tabla.
Desde aquí se hace un llamamiento a la afición: el sábado a las 16:30, Urbieta debe rugir. Es momento de llenar la grada y empujar al equipo en esta fase decisiva de la Liga.