El sábado, el campo de Valle de las Cañas fue escenario de un intenso duelo copero entre CRC Pozuelo y Gernika Rugby Taldea, correspondiente a la última jornada del año en la Copa del Rey. El choque se resolvió con victoria local por 24-17, un resultado que no refleja del todo la igualdad vivida sobre el césped.
Los Basurdes, mermados por las numerosas bajas con las que afrontaban el encuentro, demostraron carácter y compromiso desde el primer minuto. Lejos de amilanarse, el conjunto de Gernika plantó cara a un CRC sólido en casa, manteniendo el pulso del partido durante buena parte del mismo y compitiendo de tú a tú en fases clave.
El equipo madrileño supo aprovechar mejor sus oportunidades, castigando con eficacia los errores visitantes y gestionando con inteligencia los momentos decisivos del choque. Aun así, Gernika respondió con orgullo, firmando tramos de buen rugby, intensidad defensiva y ambición ofensiva que mantuvieron el marcador abierto hasta el tramo final.
Pese a la derrota, el balance para los Basurdes es positivo. El equipo cerró el año con muy buenas sensaciones, dejando claro que, incluso en circunstancias adversas, tiene fondo de armario, identidad y espíritu competitivo. Una actuación que refuerza la confianza de cara a lo que viene y confirma que Gernika sigue siendo un rival incómodo para cualquiera en esta Copa del Rey.